CARTAGUETO TIENE PUERTO, PERO NO TIENE TRANVÍA

El puerto de Cartagueto, poco a poco, él solico, gracias a la excelente administración de una derechona casposa y confusa, oscura, no va a necesitar; ya no lo necesita, tener competencia alguna de otros puertos, porque con los que dirigen (políticos) y mandan, junto la parvá de asesores de los de cinco mil euros, él mismo quedará solamente como puerto petrolero, por el momento, en una Cartagena desolada y asolada sin presente ni futuro.

De nunca la tierra levantina ha sido una tierra ganadera por excelencia; por eso cuesta, y más con el oscurantismo que conlleva, el transporte por mar de animales vivos sin que exista un lazareto para caso de epidemia, como al parecer se está padeciendo; ni tampoco se ha puesto sobre una balanza las ventajas y los inconvenientes de que algo así, casi normal cuando juntas animales de leches y zonas muy diferentes podía acontecer.

Y si cuando empezó a desarrollarse la navegación con equipos y buques modernos, se nos ha conocido por ahí como tierra frutera, por cuyo puerto, cuando era un Puerto de profesionales, no de políticos y amichis como lo es ahora, la salida de conservas y frutas era una referencia en Europa; no creo que tenga mucho atractivo incluso para los pocos contenedores que se mueven, el hecho de ponerlos próximos a un ganado vivo con la garantía de salud de un papel.

Las consecuencias del atavismo de que ganaderías de toda España tengan que salir, por orden de la superioridad, solamente por Tarragona o por Cartagena, es una señal, bandas de música aparte, y medallas de méritos, que tal movimiento de animales, no es fácil que un puerto se apreste a ello; y si nadie lo quiere, por algo será.

Y si al final, el puerto cartagenero se va a ver señalado a nivel europeo, que es lo mismo que a nivel mundial, como un puerto a tener en cuenta por si existen anomalías no deseadas en sus cantiles, es algo que salvo a nuestros excelsos partidos políticos, naciones o locales establecidos en Cartagena, en su ayuntamiento, que votaron en mayoría dando un sí rotundo a tal comercio, importándoles, como casi siempre, poco más que un pijo, las consecuencias, es probable que sea el puyazo final para una dársena portuaria desaprovechada, que solamente tendrá utilidad para poner bares flotantes, a utilizarlos con careta no por el covid, sino por el pestazo animal.

Como casi todo, gasto de dinero público en publicidad que aplauda la gestión y publicite lo contrario, el puerto, que podía ser un motor dinamizador de la ciudad y que muchas localidades quisieran disponer en algo semejante, aquí solamente se ha convertido en una casamata política, donde se reparten los mejores sueldos y las suntuosas dietas a bailaguas; al tiempo que tal y como va, es probable que sea el culpable de algún gran susto sanitario al no disponer de espacios adecuados, aislados, tipo lazareto para recepcionar animales y embarcarlos en modo y manera que ningún gran puerto quiere tener.

Si tuviéramos ferrocarril hasta el puerto, cosa que había y lo quitaron entre los aplausos de los mismos partidos políticos o parecidos que siguen sentados en el ayuntamiento; pero ahí en la hemeroteca está mi queja por una burrada semejante, ahora, de tener que embarcar animales, el ferrocarril hasta el lazareto de embarque, si es que en tal comercio está la salvación de la ciudad, sería mucho más aséptico que, una cifra superior a los diez mil corderos, en fechas concretas, cuando cae con calor la Fiesta del Cordero, entren en camiones apestando y balando al puerto.

Pero nuestros concejales municipales cobran todos los meses y cobran muy bien. Y los políticos adscritos al puerto, todavía les ganan.

Y, al final, para nuestra desgracia, perderá, como siempre, Cartagena, que tiene un puerto sin tren ni tranvía.

Salud y Felicidad sin Covid. Juan Eladio Palmis

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