LOS TURISTAS NO SON TONTOS

LOS TURISTAS NO SON TONTOS

He tenido la enorme suerte de viajar bastante, y aunque no he sido un turista a lo clásico, cuando he pisado una mierda, por más que un nativo del lugar, caso de algunos ribereños del Mar Menor Muerto, digan que es materia orgánica necesaria, una mierda siempre es una mierda y apesta; y, salvo a los escarabajos peloteros que se alegran con su presencia, a los turistas o parecidos a turista, nos jode verlas y más pisarlas.

Los que no apuestan un dedo por el género humano, mi caso, vemos que en el proceso evolutivo nuestro, las gentes seguimos aumentando el grado de cretina imbecilidad, y con más firmeza que nunca; porque si un hombre se compra un auto, a todos los efectos de su entorno se ha comprado el mejor auto del mercado. Si se compra una casa, pasa lo mismico. Y lo mismico pasa y ha pasado a la hora de elegir mujer: la mejor y la más santa.

Y al margen o sumando a todas esas gilipolleces, todos hemos nacido en el pueblo donde existen las mujeres más guapas, los mejores vinos sin aguar, donde más vírgenes se han aparecido; y donde habitan los hombres más valientes, y en el caso de Cartagena, los más listos y enterados.

Las casas, al grano, que se construyeron en el entorno del Mar Menor ahora Muerto y peligrosamente contaminado porque le da gana que así sea a todos los partidos políticos del arco para sisar o robar, según posición en el cajón público, con excepción de la terriblemente construidas en la mayor burrada que vieron los siglos, como son todas y cada una de las casas construidas en La Manga, tenían un valor, que el Partido Popular, en compañía de su socio el Pesoe, con el campanilleo de los partidos “trincadores”; y, ante la indiferencia de nosotros la gente, lo han destrozado en beneficio de Inglaterra, Alemania y Francia y sus dietas alimenticias en verduras más que baratas.

Pero todo eso, que ya lo conocemos por muchos años y contra lo cual no movemos un solo dedo, no ya nosotros el pueblo, sino que encima, los que están jodiendo claramente la marrana no les faltan “aspirantes al pesebre” que, en una aparente independencia que a la legua se ve que no existe, sino al contrario, que son de las “dependencias” más peligrosas que el camuflaje de un obrero que piensa como si fuera cacique, publicitan con descaro que lo mejor que se puede hacer con el Mar Menor Muerto, supuesto que los turistas son tontos, es engañarlos o estafarlos, porque ni se enteran que las aguas del Mar Menor, como muy poco, te producen unas pupas asquerosas con el baño.

La letal y peligrosa unión de la indiferencia de las gentes del litoral mar menorense, al cretinismo exacerbado de unos políticos incultos y desaprensivos, junto a los peligrosísimos “espías” sociales a sueldo camuflados en las reuniones con grandes promesas de colocaciones futuras, han cocinado un amasijo de un rango destructivo de categoría mundial, que está poniendo a cada cual en el lugar que le corresponde.

O el gobierno central se hace cargo inmediato de la acentuada agrupación política murciana para delinquir, o este invierno cuando nos empiecen a llegar juntamente con lo demencial del asesinato masivo del Mar Menor Muerto, otros complementos de apaños económicos entre los “hermanos políticos”, no vamos a necesitar radiadores para calentarnos.

Entre otras muchas cosas, porque la embajada de los EE.UU. está muy contenta con los murcianos.

Salud y Felicidad sin covid. Juan Eladio Palmis.

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