UN DINERO MUY BIEN INVERTIDO

Desconozco si la demás gente se ha puesto contenta como servidor al descubrir el nivelazo intelectual y científico del papa, presidente de un estado, puede que el más poderoso económicamente del mundo, y de un ex ministro español que durante cinco años fue el brazo armado de la ley española.

Al jefe del santo estado citado, al parecer, por motivos totalmente desconocidos para este tratadista, lo apartaron de su cargo y vive un retiro del que no tenemos ni idea si es en un frío castillo medieval o una playa del Caribe, porque dinero para camuflar y propiedades, las hay en mayor cantidad que imperio anterior alguno haya dispuesto.

Del ex ministro español, que dispondrá de un retiro bañado en lingotes de oro mensuales, del que ya barruntábamos de dónde le venían los méritos para ser ministro de España. Y, aunque se supone del amasijo que procede, el comprobarlo con total certeza, produce una tristeza, al tiempo que un profundo miedo social por estar en las manos que estamos que, encima, gozan de una impunidad total y del aplauso de la abundante lista de espera de españoles dispuestos para vivir del cuento repitiendo lo del paraíso terrenal.

A un filósofo griego, denominado por la crónica como Celso, que vivió en el siglo II después del año cero de la cuenta vaticana del tiempo, cuyos escritos se conservan a pedacicos y no en la totalidad porque todos no los pudieron trincar y quemar los buenos vaticanistas, dijo del cristianismo (ojo, lo dijo él, Celso) que: “los cristianos se trata de pobres gentes embaucadas, que han aceptado una doctrina corruptora de la vida de los hombres….”.

Escuchar lo que manifiesta el ex ministro español que le manifestó sobre España el jefe de un estado poderosísimo, el Vaticano, y que, encima, presume de ser el único en el orbe que representa el don de la infalibilidad y de toda la ciencia universal, no es que produzca una sonrisa de transigencia, sino que produce un miedo supremo de que gentes así estén encabezando la responsabilidad de controlar y vigilar el mundo actual y sus leyes.

La España que está yendo a la Universidad y su ciencia sigue embarrada y no supera el “Jardín del Edén” y la “culpabilidad femenina porque exista el mundo del trabajo”, es la España minoritaria, pero ocupadora de los escalones necesarios para que unidos en gremios muchísimos más peligrosos socialmente de los que abolió uno de los pocos reyes consecuentes que hemos tenido (pero sin pasarse de bueno) Carlos III, está vigente, unido dinero, poder, y lo que llaman religión: un gremio público, costeado y sostenido a mayor importe y coste que varios ministerios de otros asuntos juntos.

El espíritu del mal en España se viste y calza y está plenamente identificado, y hace el mal, no porque nos haga el mal de ojo y supercherías de esa índole, sino porque encima de que tenemos que aguantar un puñado de cuentos basados todos en milongas camperas, el dinero para otros menesteres que nos proporcionarían mayor calidad de vida y una mayor paz social, lo trincan o se lo largan a ellos los de su cuerda, desde los cargos en los que, siguiendo una regla que solo la aceptan o soportan países como la beata España, donde las familias o los grupos, tienen al país hecho un corral con diferentes pesebres de listillos.

Si, ha sido muy triste escuchar de lo que hablan gentes que se llevan la mayoría de los recursos económicos que generamos los demás.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis

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