ESCOMBRERAS, REFINANDO PURA BASURA

En cualquier momento llegará el susto y el cierre, porque las petroleras, como el clero, no aceptan disminuciones en lo que entienden que les pertenece por derecho capitalista divino. Y, aunque en Cartagena, en Cartagueto, está todo atado y bien atado, y siempre, utilizando el lenguaje apropiado y publicitando bien, todos son aplausos que se encargan y es la razón de ser de los trompeteros.

Por tanto, decir desde la refinería de Escombreras: “Que están en la labor de mejorar la eficiencia energética contribuyendo así al objetivo de Repsol de luchar contra el cambio climático”, es algo emotivo, que hace saltar las lágrimas de emoción; aunque existan bobalicones entre la canalla popular que se pensaban que la eficiencia energética era un capítulo, una asignatura, que hacía ya mucho tiempo que se había aprobado en el Valle de Escombreras.

El Valle de Escombreras, Cartagueto, con todo atado y bien atado, está contribuyendo silenciosamente con unas mil toneladas diarias, aproximadamente de carbón, que sale de la mierda pura que están refinando a engrosar los más de diez mil millones de toneladas de carbón letal que se queman en el planeta tierra anualmente. Y que siguiendo los beneficios, ya a corto plazo, de unas petroleras que, en ciudades como Cartagena, gozan de un profunda admiración por su gran contribución a que el calentamiento global, permita, en boca y sentir de Vox, que no haya frío.

El efecto invernadero, algo que no se puede solucionar con vacuna alguna, que está produciendo muchas muertes principalmente en África, gente negra de menos para alegría del sistema blanco, no podía dejar Cartagena de participar en esa ayuda a las petroleras, las cuales, aunque ya han empezado a cerrar refinerías, Puertollano, parte de Coruña, en Cartagueto han hecho, están haciendo, y van a hacer lo que les de la real gana; que para eso nos están salvando a todos los cartageneros y a media España, bajo la científica y vigilante mirada del gobierno de las dos trincas cortijeras, la murciana y la cartagenera.

Antes, cuando las refinerías las controlaba el Estado Español, bajo la supervisión del Instituto Nacional de Hidrocarburos, hasta que el “zocialismo católico” de Felipe, con permiso y orden de zuz jefes” en 1.987, se las entrega limpiamente al amasijo capitalista cristiano, sin darle ni una peseta de indemnización a los dueños que éramos todos los españoles, aunque algunos sí se hincharon, entonces, en aquel tiempo de control estatal de la energía, cabía algo de confianza en el sistema.

Pero ahora, al mismo tiempo que te ocultan que Cartagena contribuye con unas mil toneladas diarias de carbón a favorecer el calentamiento global, que tanto alegra a políticos y gentes en Cartagueto, si uno escribe que cuando venga el cerrojazo porque no ganen los del amasijo capital-religión lo que ellos quieren ganar a costa de lo que sea, no es que en Cartagena se va a llorar, sino que como no existe en las listicas mentes que nos están jodiendo, tal posibilidad de cierre, no hay plan energético B, ni la madre que lo pario. Y será entonces cuando dirán, entre sollozos, que contaminaba mucho, cosa que si lo dices ahora, te capan.

Hace tiempo que muchos países de nuestro entorno dejaron de lado el refinado de la mierda que se está refinando en Escombreras, y apostaron en firme y decididamente por las energías renovable eólicas y solares; mientras que aquí, aunque antes lo más denso que se sacaba del petróleo crudo eran los alquitranes, ahora los avarientos refinadores, solamente con el carbón se sacan de la destilación, vendiéndolo en lo que se llama el tercer mundo, y joder desde allí el planeta, ya tienen beneficios industriales.

Pero necesitan también los santos beneficios. Por eso están instalados, sin cortapisas, en tierra santa para lograrlos.

Salud y Felicidad, sin covid. Juan Eladio Palmis.

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